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Limpieza energética

¿Cómo hacer una limpieza energética en casa? Paso a paso, con lo que ya tienes

Primero lo físico: abre las ventanas, ordena y limpia. Después recorre la casa estancia por estancia, del fondo hacia la puerta, con sal, con humo de romero o con sonido, y termina cerrando las ventanas con calma.

No hace falta comprar nada especial: con lo que hay en una cocina tienes suficiente. Lo que más cuenta es hacerla sin prisa, un día que tengas la casa para ti.

  • 4 minutos de lectura
Un recibidor luminoso con una consola de roble claro, unas llaves de casa y un péndulo de latón encima, bajo un espejo redondo

Carmen AvilésProfesora de péndulo en Inca

¿Cómo saber si tu casa está cargada?

Una casa cargada no se ve, se nota. Nadie lo describe igual, pero hay señales que se repiten:

  • Un ambiente pesado al entrar, aunque la casa esté limpia.
  • Una habitación en la que nadie quiere estar.
  • Discusiones que vuelven siempre al mismo sitio.
  • Cansancio sin motivo cuando llevas un rato en casa.
  • Desorden que vuelve por mucho que ordenes.

Antes de pensar en la energía, mira lo sencillo: la luz, la humedad, el ruido y el desorden también hacen que una casa pese, y a veces basta con arreglarlos. Si después de ordenar y ventilar lo sigues notando, es un buen momento para una limpieza.

¿Qué se necesita para hacer una limpieza energética?

Poco, y casi todo lo tienes en casa:

  • Aire: ventanas y puertas abiertas.
  • Agua y sal gruesa, para fregar el suelo y para dejar en las estancias.
  • Hierbas secas para el humo, como romero o lavanda, en un plato que aguante el calor.
  • Sonido: una campanilla, un cuenco o tus propias palmas.
  • Una vela, si te gusta cerrar con ella.

No hacen falta kits, ni sprays, ni hierbas que vienen de la otra punta del mundo. Si tienes romero en el jardín, no necesitas comprar nada. Y si usas humo o vela, hazlo con las ventanas abiertas y sin dejarlos solos.

Cómo hacer una limpieza energética en casa, paso a paso

Si buscas cómo limpiar la casa de energías negativas, el orden importa tanto como lo que uses. Cada paso tiene su porqué:

  1. Elige el momento. Un rato sin prisa, con la casa para ti o con quien viva en ella y quiera estar. Con prisa se hace a medias.
  2. Abre ventanas y puertas. Es lo primero, siempre: que el aire se mueva y se lleve lo que sobra.
  3. Ordena y limpia. Tira lo roto, recoge lo que se amontona y quita el polvo. Lo energético empieza por lo físico.
  4. Friega con agua y sal. Un puñado de sal gruesa en el cubo, y el suelo de dentro hacia fuera, hacia la puerta.
  5. Pasa el humo o el sonido. Estancia por estancia, del fondo de la casa hacia la entrada, con más calma en las esquinas y detrás de las puertas, que es donde menos se mueve el aire.
  6. Deja la sal. Un cuenco de sal gruesa en cada estancia, de un día para otro. Al día siguiente la tiras: no se vuelve a usar.
  7. Cierra. Cierra las ventanas, enciende la vela si quieres y quédate un momento en silencio en la estancia que más uses. Así das la limpieza por hecha.

¿Qué se limpia primero?

Lo físico, siempre: el orden y el polvo, antes que la sal o el humo. Y dentro de la casa se empieza por la estancia más alejada de la puerta y se termina en la entrada, para que lo que se limpia tenga por dónde salir.

¿Cuándo conviene limpiar la energía de la casa?

Hay momentos en los que casi todo el mundo la hace:

  • Al entrar a vivir en una casa, sobre todo si antes ha vivido otra gente.
  • Después de una etapa difícil: una separación, una pérdida o una temporada de discusiones.
  • Después de una obra o de muchas visitas.
  • Al cambiar de estación, como quien hace limpieza general.

Y fuera de esos momentos, cuando la notes cargada.

¿Hay un día mejor para hacerla?

No hay un día obligatorio. Hay quien la hace en luna menguante, que se asocia a soltar, y quien aprovecha la noche de San Juan. Lo que de verdad cuenta es hacerla un día que tengas tiempo y calma, con luz y con las ventanas abiertas.

Con el péndulo: así la hago yo

Cuando me llaman para una limpieza espiritual de la casa, la hago con el péndulo, y siempre de la misma manera. Al llegar no recorro la casa: a veces me la quieren enseñar, pero prefiero no invadir. Me siento en un sitio y, desde ahí, voy zona por zona. Solo al final paso por las estancias, con un péndulo más grande.

También limpio a quien vive en ella, porque la casa nos representa. Por eso pido que esté en casa, al menos quien vive en ella.

Te explico en qué consiste la limpieza espiritual con péndulo, si quieres entenderla antes de pedirla. Y si prefieres que la haga yo, hago la limpieza energética de casas y negocios en Mallorca o a distancia: me basta un plano, unas fotos o que me la describas.